“EL
DEPORTE, LOS ARTICULOS DEPORTIVOS Y LA INDUSTRIA DEL DEPORTE”
La industria del
deporte constituye un negocio muy amplio que abarca desde la venta de alimentos
y souvenirs deportivos hasta la venta de derechos de difusión y los acuerdos de
patrocinio. En esta industria hay numerosas partes interesadas, desde los
clubes, las ligas y los patrocinadores a los organismos de radiodifusión y, por
supuesto, los fabricantes del equipamiento que hace posible el deporte de alto
nivel: la industria de los artículos deportivos. Según un estudio de la
consultora A.T. Kearny, se estima que el valor la industria mundial del deporte
alcanza los 620 mil millones de dólares EE.UU.
Las empresas de
artículos deportivos, tanto grandes como pequeñas, gastan millones de dólares
cada año en desarrollar productos nuevos y mejorados no sólo en beneficio de
los atletas de élite, sino también de los aficionados y de las personas a
quienes les gusta llevar calzado y ropa de deporte cómodos a diario. Muchas de
estas empresas invierten también grandes sumas de dinero en apoyar a jóvenes
atletas con talento en comunidades de todo el mundo; jóvenes que prometen
convertirse en los héroes deportivos del futuro. El sistema de P.I. y la
protección que otorga desempeñan un papel fundamental en que los fabricantes de
artículos deportivos puedan seguir invirtiendo en la investigación y creación
de equipamiento más eficaz y asequible para los atletas de hoy y de mañana.
La carrera
tecnológica
Prácticamente todos
los deportes se han beneficiado de los avances que han experimentado los
materiales y los procesos de ingeniería. Los materiales naturales (madera,
cordel, tripa, caucho) empleados en la fabricación de los equipos de antaño han
sido progresivamente sustituidos por una amplia gama de materiales sintéticos,
muy sofisticados, como las aleaciones y los polímeros. Los equipos fabricados
con estos materiales más ligeros y duraderos han permitido a los atletas de
todo el mundo reducir al mínimo las lesiones y superar los límites de su
rendimiento.
El empresario
alemán Adolf "Adi" Dassler, fundador de Adidas, fue uno de los
primeros en comercializar con éxito un artículo deportivo tecnológicamente
mejorado al fabricar una bota de fútbol innovadora con suela de nylon ligero y
tacos de rosca. Con estas botas, el equipo alemán consiguió la victoria frente
a Hungría en la final de la Copa Mundial de 1954 en Berna (Suiza). Debido a las
intensas lluvias, el terreno estaba muy resbaladizo, así que el equipo alemán
optó por utilizar las botas innovadoras de Adi Dassler. Sus tacos más largos
mejoraron el agarre de los jugadores, permitiéndoles un mayor control del
balón, una ventaja que les ayudó a ganar el partido.
Desde entonces, los
avances en el diseño del calzado deportivo han sido espectaculares gracias a
una importante inversión en investigación y desarrollo (I+D). Hoy en día, los
principales fabricantes de artículos deportivos, como Nike, Puma, Asics y
otros, destinan más del uno% de su volumen de ventas anual a I+D.
En los (celosamente
vigilados) laboratorios de ensayo de alta tecnología, equipados con los avances
más recientes, las marcas deportivas trabajan en estrecha colaboración con
atletas de élite, donde miden y registran los movimientos de éstos con el fin
de desarrollar equipos para un rendimiento óptimo. Algunos cuentan incluso con
instalaciones específicamente diseñadas para desarrollar y probar los equipos
bajo condiciones diversas. Aqualab, el centro mundial de investigación y
desarrollo de Speedo, por ejemplo, trabajó con atletas, entrenadores,
científicos del deporte, expertos en hidrodinámica, ingenieros ópticos y
psicólogos para crear su innovador sistema Fastskin Racing System®. Esta
extensa gama de trajes de baño y equipamiento de natación trabajan en conjunto
para que los nadadores puedan cortar el agua con la máxima eficacia. Es en
estos complejos laboratorios donde se disputa la carrera tecnológica del
deporte.
Las zapatillas
deportivas más ligeras del mundo son ultralivianas y un “peso pluma” y son la
suma de un sinfín de tecnologías. Las zapatillas de clavos de color amarillo
neón Nike Zoom Victory Elite, que forman parte de la colección Volt de Nike,
diseñada especialmente para los Juegos Olímpicos, y que son las que utilizaron
el campeón de los 10.000 y los 5.000 metros, Mo Farah, y unos 400 atletas más,
pesan tan sólo 98 gramos. Las zapatillas de clavos adizero Prime SP de Adidas,
creadas en colaboración con el velocista estadounidense Tyson Gay y la
heptatleta británica Jessica Ennis, también están por debajo de los 100 gramos.
Se trata del juego
de la alta tecnología —la fórmula neurálgica que impulsa la creación de
productos nuevos y sofisticados—. Estos, a su vez, permiten alcanzar un
rendimiento ejemplar que bate marcas y que tanto gusta a los medios de
comunicación y los aficionados al deporte de todo el mundo.
Ropa
inteligente
La convergencia
tecnológica y la ropa deportiva inteligente son la última moda en la innovación
de artículos deportivos. Las perspectivas de crecimiento de la alta tecnología
para el deporte son tales que muchas marcas no deportivas están deseosas de
captar una porción del mercado. Los principales fabricantes de electrónica de
consumo, como Apple, Nokia y Samsung, están trabajando en estrecha colaboración
con las mejores marcas deportivas para desarrollar nuevas tecnologías
relacionadas con el deporte (y nuevas fuentes de ingresos). Así, por ejemplo,
Apple Inc. ya ha hecho incursiones en el sector con su paquete deportivo Nike +
iPod, que, gracias a los sensores colocados en las zapatillas Nike+, permite a los
usuarios de iPod obtener información en tiempo real durante las sesiones de
entrenamiento y hacer un seguimiento del rendimiento.
En enero de 2012,
Apple obtuvo una patente (patente estadounidense Nº 8.088.258) para una
"prenda inteligente" en la que se fijan sensores avanzados que
transfieren datos —como la información de la ubicación, datos fisiométricos del
usuario, rendimiento de la prenda y datos de desgaste — a un dispositivo
externo de procesamiento de datos, como un reproductor portátil de medios
digitales conectado a un servidor informático.
Las estimaciones
indican que las ventas de sensores deportivos aumentarán de 20 millones en 2011
a alrededor de 170 millones en 2017. No es de extrañar que haya tanto interés
en este mercado boyante que promete el nacimiento de nuevas empresas conjuntas
y acuerdos de licencia. El éxito de tales empresas dependerá, en gran medida,
de la gestión eficaz de los activos de P.I. y del acceso a servicios de P.I.
asequibles, eficientes y fáciles de usar, como el Tratado de Cooperación en
materia de Patentes (PCT).
Diseños
ganadores
Los artículos
deportivos del siglo XXI simbolizan deporte, estilo de vida y moda. El diseño
del producto, ya sea retro o con visión de futuro, es fundamental para su éxito
comercial. Proteger los derechos sobre esos diseños es igualmente importante.
Los derechos de diseño (conocidos como patentes de diseño en los Estados
Unidos) son un instrumento importante que permite a los fabricantes de
artículos deportivos defenderse ante las infracciones. A principios de este
año, por ejemplo, Nike interpuso una demanda ante el Tribunal de los EE.UU. del
Distrito de Nevada contra una empresa asiática fabricante de calzado, alegando
la infracción de 23 de sus patentes de diseño registradas.
No puede subestimarse
la importancia de la P.I. en las estrategias comerciales de las empresas de
artículos deportivos. Constituye un factor determinante para mantener su
competitividad, y es un elemento fundamental de la lucha contra la
falsificación, de la que, con demasiada frecuencia, son víctimas los
fabricantes de artículos deportivos. La Asociación de Fabricantes de Artículos
Deportivos (SGMA), asociación profesional de las principales marcas deportivas
y de mantenimiento físico del sector, estimó que, solamente en los Estados
Unidos, el valor al por menor de los artículos deportivos falsificados
incautados por las autoridades aduaneras y del orden público en el año 2010 fue
de alrededor de 1.400 millones de dólares EE.UU.
“Dejar
marca”
Si bien las
patentes y los derechos de diseño son muy importantes a la hora de proteger las
tecnologías de vanguardia con gran atractivo para el consumidor, las empresas
de artículos deportivos viven de las marcas en que se basa su identidad de
marca. En el contexto comercial actual, resulta fundamental poder obtener la
protección de marcas con rapidez y eficacia en múltiples mercados. Los
servicios de registro internacional de marcas de la OMPI pueden ser
particularmente útiles en este sentido. Ofrecen a las empresas de productos deportivos,
grandes y pequeñas, una forma rápida, fácil y asequible de registrar sus marcas
en varios países. Esto, naturalmente, supone sólo un primer paso fundamental
para crear el valor de una marca y obtener su reconocimiento.
En sus 40 años de
existencia, Nike y su icónico silbido han hecho mella en la imaginación de los
consumidores y se ha convertido en una de las marcas deportivas más conocidas
del mundo, disfrutando de un atractivo prácticamente universal, con un
reconocimiento mundial del 97%. Esta marca simple y memorable, valorada por
Interbrand en 2011 en unos 14.528 millones de dólares EE.UU., contribuye de
forma considerable a la imagen, el valor y los resultados de la empresa.
Una ventaja
fundamental de que gozan las marcas deportivas en los principales
acontecimientos deportivos es el hecho de que, a diferencia de otros
patrocinadores oficiales, se encuentran en el centro de la acción. En estos
acontecimientos de gran resonancia, todas las miradas recaen sobre los atletas
que llevan o utilizan equipos de marca. Algunas marcas tratan de aumentar aún
más su notoriedad, por ejemplo, mediante el uso de colores llamativos —como el
amarillo refulgente de la colección Volt de Nike— que destacan sobre los
colores de un equipo. No obstante, esta práctica no siempre está bien vista por
los principales organizadores de acontecimientos deportivos y los titulares de
derechos.
Esta exposición sin
costo alguno, no les parece adecuada, habida cuenta de las grandes sumas que
desembolsan los patrocinadores oficiales —se estima que sólo en los Juegos
Olímpicos de Londres 2012 fueron mil millones de dólares EE.UU.— con el fin de
verse asociados a acontecimientos deportivos de gran resonancia. Algunos
órganos rectores del deporte tratan periódicamente de limitar esta exposición,
por ejemplo, reduciendo el tamaño y la visibilidad de los logotipos en la ropa
y el equipamiento deportivo. Asimismo, se hace un esfuerzo por suspender
temporalmente antes, durante y poco después de un gran acontecimiento deportivo
las campañas de publicidad donde aparecen los atletas de élite, aun cuando
dicha publicidad no guarde relación con éste.
Sin embargo, la
industria de los artículos deportivos y sus representantes piensan que la
visibilidad de sus logotipos en estos acontecimientos es merecida y no debe
verse limitada, especialmente si se tienen en cuenta las importantes
inversiones que la industria sigue haciendo —tanto en especie como
particularmente en apoyo de las federaciones deportivas, los clubes y los
propios atletas—. Sin la continua inversión de la industria en el desarrollo de
mejores productos, disminuiría el atractivo de los acontecimientos deportivos
de primer nivel, y los consumidores en general dejarían de beneficiarse de
desarrollos innovadores de referencia, principalmente en el campo de las
mejoras continuas del producto.
Los artículos
deportivos están presentes en casi todas las actividades deportivas. Pueden
ayudar a los atletas de competición a alcanzar su máximo potencial, inspirando
a las nuevas generaciones a participar. También hacen del deporte de base
comunitaria una experiencia más cómoda, divertida y gratificante. A medida que
crezca el interés mundial por el deporte, las relaciones comerciales que
caracterizan a la industria se volverán más complejas. La gestión estratégica y
eficaz de los activos de P.I. constituye un factor decisivo para establecer una
cooperación intersectorial fructífera y un comercio justo.





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